En marzo de 2026, el mercado de departamentos usados en la Ciudad de Buenos Aires mostró una continuidad clara en la tendencia de estabilidad que viene marcando los últimos meses. El valor real de cierre para unidades de 1 a 3 ambientes se ubicó en 2.116 U$S/m², reflejando los precios efectivamente acordados en operaciones concretadas y confirmando un escenario de escasas variaciones.
En términos interanuales, la suba fue de apenas 1,77 %, lo que evidencia una recuperación muy moderada y sin impulso significativo en los valores. Esta dinámica sugiere que el mercado continúa en una etapa de consolidación, donde la convalidación de precios responde más a condiciones concretas de negociación que a una tendencia alcista generalizada.
Si se observa la evolución en dólares nominales, los valores actuales todavía se encuentran un 3,1 % por debajo del nivel registrado en enero de 2020, que continúa funcionando como techo de referencia. A pesar de cierta recomposición en períodos recientes, aún no se logra recuperar plenamente ese punto máximo.
Al desagregar por tipologías, los valores de cierre en marzo muestran diferencias acotadas:
los monoambientes promediaron 2.235 U$S/m², las unidades de dos ambientes 2.104 U$S/m² y los tres ambientes 2.126 U$S/m². Esta cercanía entre segmentos refuerza la idea de un mercado sin grandes distorsiones internas.
Por otro lado, la brecha entre los precios de publicación y los valores efectivamente cerrados se ubicó en -4,91 %, ampliándose respecto al mes anterior. Este dato refleja que, aunque las diferencias no son extremas, la negociación sigue siendo un componente clave para concretar operaciones.
El análisis, basado exclusivamente en compraventas realizadas, permite identificar con mayor precisión el punto de equilibrio entre oferta y demanda. En este sentido, los datos del primer trimestre del año consolidan un escenario de variaciones limitadas, donde los precios se ajustan de manera gradual y sin cambios bruscos.
En definitiva, el mercado inmobiliario porteño continúa transitando una etapa de estabilidad, con valores que se sostienen dentro de márgenes estrechos y una dinámica que prioriza el realismo en las negociaciones por sobre expectativas de subas rápidas.
Carolina Bolajuzon – Servicios Inmobiliarios

