Mayo dejó un mercado que busca su equilibrio

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Carolina Bolajuzón

Los números de mayo en la Ciudad de Buenos Aires muestran algo que, quienes trabajamos todos los días en el mercado inmobiliario, ya veníamos percibiendo: las compraventas entraron en una etapa de mayor estabilidad.

Se firmaron 5.435 escrituras, apenas un 3,1% menos que en mayo del año pasado y prácticamente sin cambios respecto de abril. Después de varios meses de movimientos más intensos, el mercado parece encontrar un ritmo más parejo.

Hace unos días, mientras acompañaba a una familia que finalmente escrituró después de casi ocho meses de búsqueda, me dijeron una frase que resume bastante bien el momento: «No compramos porque fuera el momento perfecto, compramos porque encontramos la propiedad correcta.» Creo que esa sensación se repite cada vez más. Hoy las decisiones son más meditadas, pero cuando aparece una buena oportunidad, las operaciones se concretan.

En lo que va del año ya se acumulan cerca de 23.500 compraventas, apenas un 1,2% menos que en el mismo período de 2025. No es un mercado en expansión acelerada, pero tampoco uno en retroceso. Es un mercado que se sostiene.

Donde sí se observa un cambio importante es en el crédito hipotecario. Durante mayo se realizaron 587 escrituras con hipoteca, lo que representa apenas el 10,8% del total de las operaciones y una caída cercana al 55% respecto del mismo mes del año pasado.

Esto confirma algo que venimos viendo desde hace varios meses: la demanda sigue estando, pero muchas familias encuentran dificultades para acceder al financiamiento. Sin crédito suficiente, muchas operaciones terminan demorándose o directamente no llegan a concretarse.

Otro dato interesante es que el valor promedio de las escrituras alcanzó los $156 millones. En pesos continúa mostrando una evolución positiva, aunque medido en dólares registra un descenso respecto del año anterior, reflejando también el proceso de acomodamiento que atraviesa el mercado.

De cara al segundo semestre, el desafío será que vuelvan a aparecer herramientas de financiamiento que permitan transformar el interés de los compradores en escrituras concretas. Porque consultas hay, recorridas también, y ganas de comprar no faltan. Lo que muchas veces falta es ese último empujón que hace posible llegar a la firma.

Como siempre digo, detrás de cada escritura no hay solamente un número. Hay una historia, una decisión importante y un proyecto de vida que comienza.

En definitiva, mayo nos deja un mensaje claro: el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires está encontrando un punto de equilibrio. Ya no vivimos la euforia de otros momentos, pero tampoco un escenario de incertidumbre. Hay compradores, hay vendedores y hay operaciones que se concretan cuando las expectativas de ambas partes son realistas.

Mi consejo sigue siendo el mismo: más allá de las estadísticas, cada propiedad y cada cliente tienen su propia historia. Analizar el mercado es importante, pero tomar decisiones bien asesorados sigue siendo la mejor inversión. Estoy convencida de que, con información, paciencia y una estrategia adecuada, siempre aparecen buenas oportunidades.

Carolina Bolajuzon
Bolajuzon Servicios Inmobiliarios